| Festival de
Willingen – Alemania
Por Mariano D'Alessandro - MTB Tours |
| Hay veces que en un viaje hay situaciones que a uno se le van presentando, coincidencias, casualidades, momentos que se dan en tiempo y espacio en formas increíbles, que hacen sospechar que alguien podría estar moviendo los hilitos detrás de un supuesto telón en el cual nosotros somos los actores. |
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En
junio de este año estaba en Colonia, Alemania, llevaba más de 15 días
recorriendo Berlín, Hannover y Colonia, visitando y al mismo tiempo
intentando contactar gente del mountain bike local sin mucho éxito
hasta ese momento. Ya
había perdido las esperanzas y había decidido partir al día siguiente
a Arhem, Holanda, camino a
la estación de tren, encontré una revista de mountain bike que tenía
sus oficinas en Colonia,
justo donde yo estaba en ese momento. Me puse en contacto, el dueño y
editor no podía recibirme, pero el jefe de redacción no tenía mayores
inconvenientes para hacerlo. Se
llamaba Uwe, y durante una hora estuvo escuchando y viendo fotos sobre
mountain bike en Argentina, un poco sorprendido por ver tan lindos
paisajes sudamericanos, pero sabiendo igualmente, que por trabajar en
una revista de Downhill (descenso) era prácticamente imposible publicar
un artículo sobre mis travesías, ya que eran temas muy diferentes. En
la redacción tenían repuestos de bicicletas de descenso de primer
nivel, revistas, barras y líquido energizante y me ofreció
literalmente que me lleve lo que quiera. Grande fue mi angustia, ya que
me quedaban dos meses de viaje y la mochila estaba a full. Nos
estábamos despidiendo y justo en ese momento hizo un gesto para que no
me vaya (ya que su ingles era sencillo y mi alemán inexistente) para
contarme que a los dos días se iba a realizar
en un predio a 150km de Colonia, en Willingen, el festival más
importante de Alemania y Europa. Sonó muy buena la propuesta y quedamos
en que la noche anterior y posterior al Festival, podía alojarme en su
casa. Como argentino prejuicioso, traté de ver segundas intenciones
detrás de la oferta, pensando en que el alemán podría ser un poquito
“raro”, pero la calidez y hospitalidad que él y su novia me
brindaron, fue de otro planeta. Partimos
finalmente ese sábado por la mañana, charlando sobre la vida en
Argentina y Alemania, la caída del muro, la guerra de Malvinas, nos
preguntamos todo lo que nos interesaba saber sobre cada país, hasta
llegar, luego de dos horas de auto a través de pueblos de ensueño en
medio de campiñas sembradas de verde y llenas de árboles a Willingen. El
festival era organizado por Bike, la revista de mountain bike más
importante de Alemania, en forma anual. Fue impresionante llegar y
encontrar todo el perímetro cercado y miles de autos en el
estacionamiento. En ese momento empecé a sospechar que lo que me había
contado Uwe era así. Todo
el festival se desarrollaba al aire libre, en medio de un paisaje de
sierras hermoso. Entramos
como periodistas, yo representando a la Argentina, y enseguida me dieron
un montón de información en alemán e inglés, y me presentaron a la
gerente de relaciones públicas quien más tarde me presentó con más
gente todavía. En
ese momento en todo el festival había 20.000 ciclistas, cada uno con
una bicicleta superior a la siguiente, se estaban desarrollando salidas
amateurs, simultáneamente se desarrollaban carreras clasificatorias, y
en un calendario del día figuraba la aparición de Hans Rey, conocidísimo
ciclista de trial famoso por su habilidad y exotismo a la hora de hacer
pruebas. Además
se realizaba un desfile de modelos con ropa ciclística, estaba prevista
la aparición en público de Nicolás Vouilloz, el campeón mundial de
descenso, había un salón de conferencia de prensa para periodistas y
había infinidad un área de exhibición de stands con 130 marcas
mundiales de bicicletas (muchas no llegan a Argentina) y accesorios, en
las cuales se podía ver desde prototipos hasta los nuevos modelos para
este año. Si
todo esto no era suficiente, había una especie de columpio vertical en
bicicleta en el cual salían todos mareados y ganaba el que más vueltas
daba y había una barra gigantesca y redonda, cubierta por una sombrilla
gigante, en la cual se tomaba de
la mejor cerveza alemana, y estaba a full en cualquier horario. Alterné
esa tarde, entre ver la competencia, recorrer los stands, escuchar los
comentarios del campeón mundial y ver a quien hacía las mejores
piruetas. Luego de un choripan a la alemana y una Warsteiner conocí a
los editores de la revista, que se mostraron interesados en publicar
info sobre Argentina y los prestadores de travesías de Europa, que
organizan igual que nosotros en Argentina, pero con otro presupuesto y
envergadura, el Transalp. Fue
una tarde súper constructiva en la que se reunió ciclistas y
profesionales, expertos y novatos, empresas y consumidores en la que se
podía palpar la vida de este deporte en Alemania y Europa. Como
conclusión, además de haber vivido un día espectacular, en el que la
casualidad y la coincidencia me jugaron un día increíble, me llevé la
seguridad y certeza de que con profesionalismo y organización, salvando
las distancias económicas, podemos realizar algo similar en Argentina. Mariano
D’Alessandro |